Aquí no encontrarás certezas. No vengas buscando la comodidad de una respuesta definitiva, porque lo que te espera es el temblor de las preguntas, el vértigo de las ideas que nunca acaban de asentarse. Leer este blog será como entrar en un río que no tiene fondo, donde lo hondo se abre a más hondura, donde cada palabra conduce a otra y nunca a la roca firme de una verdad final. Y sin embargo, justamente ahí está la riqueza, en la caída que no termina, en el balbuceo que se transforma en canto, en la duda que se vuelve respiración.
Te invito a caminar conmigo en ese terreno incierto, donde pensar no es asegurar nada, sino arriesgarlo todo. Habrá momentos en los que sentirás que te has lanzado con ingenuidad, como quien confía demasiado en una emoción y termina estrellándose, pero esa ingenuidad también es honrosa, porque es la prueba de que estabas vivo, de que tuviste el coraje de creer. Descubrirás que entre los extremos —el fanatismo que ahoga con su exceso de sentido y el vacío que lo devora todo con su escepticismo absoluto— solo queda transitar en medio, con risas que a veces son lúgubres en el entierro y a veces luminosas en el prado, pero siempre humanas, siempre necesarias para no olvidar que existes.
La lectura será aquí tu brújula, aunque no apunte jamás a un único norte, sino que tiemble hacia todos los lados a la vez. Cada entrada que abras será una resonancia, un espejo en el que te encontrarás sin esperarlo. Leerás pensamientos que parecían tuyos y que alguien escribió hace décadas o siglos, y sentirás que ese alguien los había dejado ahí para ti, para este momento. Habrá palabras viejas que te devuelvan mundos enteros, vocablos dormidos que despiertan recuerdos y paisajes, y habrá frases que te conmuevan sin que sepas explicar por qué, como si en lugar de comprender estuvieras siendo comprendido.
Esto es Odradek, un blog más y completamente innecesario. No tiene la promesa de entregar certezas, sino un modo de habitar la incertidumbre, de darle cuerpo y forma para que no te ahogue. Aquí las palabras bailarán cuando el sentido sea danza, dormirán cuando el sentido sea sueño, se tambalearán ebrias cuando la vida misma lo haga. Los textos que leerás no querrán imponerte verdades, sino mostrarte lo que se siente cuando se busca y no se encuentra, cuando se piensa y se tropieza, cuando se nombra y el mundo resiste.
Odradek será el esqueleto que sostiene lo que de otro modo se perdería en lo blando y perecedero, y si en algún momento, aunque sea por un instante, logra liberarte de un prejuicio, ayudarte a mirar con mayor claridad, o simplemente acompañarte en el desasosiego, habrá cumplido su tarea. Quizá encuentres aquí columnas que parecen cartas dirigidas a nadie y a todos, monólogos que nacen de un libro, de una película, de un recuerdo, y que intentan, sin pretender resolver nada, dejar un trazo, una huella.
Por eso estás aquí, para leer sin garantías, para pensar sin dogmas, para escribir conmigo en la incertidumbre. Este blog no es un refugio de certezas, sino un espacio donde el desgarro se convierte en forma y la duda en belleza. Aquí, mientras las palabras se tambalean, tú podrás respirar en la intemperie y encontrar, no una verdad, sino el coraje de seguir viviendo en la incertidumbre.
-Fabricio Muñoz
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